Mis piezas son horneadas a temperaturas que van de los 1,100 a los 1,222 °C, lo que les otorga una alta resistencia. Sin embargo, es importante tratarlas con cuidado para preservar su estado ideal. La durabilidad de cada producto dependerá, en gran medida, del uso y cuidado que reciba.
Las piezas utilitarias son aptas para lavavajillas, microondas y refrigeración. Sin embargo, hay que evitar cambios bruscos de temperatura, ya que los choques térmicos podrían provocar fracturas en la pieza.
Si al cabo de mucho uso en piezas como platos, puede que los esmaltes presenten marcas superficiales causadas por cubiertos de metal. Estas no dañan la cerámica, ya que son residuos del propio metal. Para eliminarlas, te recomiendo el limpiador Bar Keepers Friend & Polish.
Cada una de mis piezas está elaborada de forma artesanal y hecha por mí, a mano. Por lo mismo, es común que haya ligeras variaciones en color, tamaño o forma. Estas diferencias son propias de la cerámica hecha a mano, que le otorgan carácter y autenticidad.